La Carretera Infernal, Demoniaca, Satánica, Embrujada, Poseída, Terrorífica, Maldita, Espantosa, Fantasmagórica y Estrujante del Chamuco.

Un Cuento de: Aime Vivas S.

Esta horrorosa carretera se encontraba rumbo a Zacatecas, era una carretera oscura con muchos árboles y pinos a su alrededor, eran tantos que no se podía ver más allá de ellos, las personas que conducían por aquel camino, nunca más eran vistos, como el caso conocido de Pablito Martínez, quien había sido visto conducir su tráiler cargado de comida por ese lugar.

Se dice, que unas creaturas raras se habían llevado el tráiler de Pablito, de Pablito, nunca se volvió a saber nada, se dice que se perdió entre la niebla que devoraba a la carretera, se dice también, que lo habían visto convertido en un zombi caminando por las calles de Zacatecas durante las noches de luna llena; De su tráiler, algunos lo han visto circular por otras carreteras, pero al asomarse al interior de la cabina, nadie iba conduciendo.

 A orillas de aquella sombría carretera se encontraba una estación de policía, que había sido abandonada hace muchos años, en esa estación vivió el comandante Vicente de la Rosa, que había combatido a los ladrones que asolaban aquel camino, en épocas menos oscuras, Vicente había pasado muchas noches vigilando aquel camino y durmiendo en la estación, y un día, durante la mañana en que llegaron sus compañeros, lo encontraron muerto, dicen que con cara de haber sido asustado terriblemente.

A partir de eso, nadie quiso volver a la estación, y quedó abandonada, habitada apenas por sombras que podían verse durante la noche, se rumora que una de esas sombras es la del comandante Vicente, que desde el más allá, continúa vigilando.

Pero, a pesar de lo tenebroso de aquel horrible camino embrujado, hay un lugar, en el que aún existe la luz y hay personas que se atreven a habitar aquel lugar, es el restaurante de pizzas de Don Carmelo, hombre originario de Aguascalientes que había inventado la pizza de brócoli, que había contado con un gran éxito en sus inicios, pero que ahora había sido casi abandonada, luego de que la estación de policía había cerrado, dejándolo casi sin clientes, apenas con la excepción de uno que otro conductor perdido que pasaba por aquel camino.

Don Carmelo atendía el restaurante con la ayuda de su esposa y dos de sus hijos, como no tenían ningún otro lugar, ellos permanecían en el local, con la esperanza de que algún día, la carretera volviera a ser un lugar normal, y los fenómenos aterradores que ahí ocurrían, dejaran de suceder.

Mañana salgo para Zacatecas, el camino habitual que recorro fue destruido por una creciente de un río, sólo me queda ir por aquella terrorífica carretera infernal, no sé llegar a mi destino, no sé si podré probar una pizza de brócoli de Don Carmelo, y no sé si me encontraré con el espíritu del comandante Vicente, vigilando su vieja estación, ¿Acaso rondará por ahí Pablito Martínez…?

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