La Inteligencia Emocional y las Consecuencias de No Tenerla

Por: Rolando J. Vivas

En un puesto de liderazgo, difícilmente podríamos hablar de dirigir a la gente, cuándo sabemos que no somos capaces de dirigirnos a nosotros mismos, basta con ver los poco alentadores resultados que se han presentado en los EEUU, durante la administración Trump, hemos visto amenazas, insultos y agresiones, salir directamente y sin filtro del Twitter del mandatario, en una clara demostración de un hombre que poco a sabido manejarse a su mismo, un personaje que hizo, durante la pandemia, del cubre bocas, un símbolo de la censura y optó por desdeñarlo desde un principio, y que de ésta forma ha dejado clara su incapacidad para dirigir un país, unos EEUU que han quedado a la deriva en cuánto a liderazgo global, y que incluso, sufrieron un fuerte retroceso en su relación con el resto del mundo, así fuimos testigos de una “estrategia” de algo que difícilmente podríamos considerar, ni liderazgo, ni político, basado en un abuso de poder, en la intimidación y en algo muy similar al fenómeno conocido como “bullying”, que se presenta en las escuelas, y que si resulta lamentable entre los niños, basta imaginar al mandatario fuera de control emocionalmente, reaccionado sin filtro racional alguno, y destruyendo la posición de liderazgo que tardó décadas en construir el vecino país del norte.

Hace unos días platicaba sobre cómo me había llamado la atención escuchar hablar al líder chino Xi Jinping, sobre la importancia de la inteligencia emocional, me preguntó, ¿A cuántos mandatarios hemos visto hablar a su gente sobre el tema y reconocer la importancia de ésta habilidad en el mundo moderno?, un factor que divide a los actuales mandatarios en el planeta, y que podemos ver qué lo manejan de forma excelsa personajes como Angela Merkel, canciller de Alemania, Emmanuel Macron, presidente de Francia y Jacinda Ardern, primer ministro en Nueva Zelanda, mientras que en años recientes nos ha tocado ver acciones deplorables por parte de personajes como Trump, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Rodrigo Duterte y Boris Johnson, carentes totalmente de esa inteligencia emocional que los ha hecho cometer actos deplorables, cómo burlas a personas discapacitadas, tomar posturas poco serias ante el sufrimiento ajeno, e incluso, amenazas a la vida de otras personas.

Cómo debe sucederle a Donald Trump, en ocasiones, las presiones el trabajo pueden ponernos al límite de nuestras capacidades, al borde de nuestra tolerancia, pero es entonces cuando los elementos de la inteligencia emocional que cada quien ha desarrollado se ponen a prueba, la capacidad de tener una conciencia propia, de auto regularnos y controlarnos, además de hacer uso de la empatía para establecer buenas relaciones con los demás, elementos que en muy pocas ocasiones hemos visto expuestas en Trump, sus nefastas apariciones en los debates, interrumpiendo a todos, sin respetar los tiempos, su falta de control al hacer afirmaciones falsas una tras otra, su falta de consciencia para entender cómo un líder, como una figura de influencia debería ser un ejemplo para todo un país, e incluso para el mundo, Trump, quien suele considerarse a sí mismo un “gran negociador”, nos ha dado lecciones, sí, pero de como doblegar a la otra parte, sea un enemigo o un socio, para muchos, ésta podría ser un virtud, para un verdadero negociador no, ya que mucha de la negociación implica el uso de la inteligencia emocional, y el hecho de entender a la otra parte para lograr acuerdos beneficiosos para ambas artes y relaciones duraderas.

La inteligencia emocional es parte fundamental de todo líder que quiere entender realmente la motivación de su gente, que se preocupa por su bienestar, que establece relaciones basadas en el respecto y en la cooperación, la falta de inteligencia emocional deviene en conflictos, en abusos y en daños causados a otros al no poder controlar uno mismo su temperamento, se podrá ganar por medio de la fuerza una negociación, abusando de la otra parte, pero se pierde una relación y se gana a un enemigo, lo cualquiera que se considere un negociador respetable, es algo que no debe suceder, aun así, podemos de todas maneras usar a Trump como un claro ejemplo de lo que pasa con una figura en el poder, que carece de toda inteligencia emocional,  de lo desastroso que esto resulta, y de las consecuencias que todo esto trae, aún no hemos visto a personajes como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Xi Jinping o Jacinda Ardern perder los estribos, reaccionar impulsivamente o insultar a alguien, ahí están los grandes ejemplos dentro de la política, ahí están los grandes liderazgos de nuestros tiempos, los malos ejemplos, ahora sí, ya comenzaron a ser parte del pasado.