Por: Rolando J. Vivas

Cuaderno de bitácora de la nave estelar Enterprise, fecha estelar 3197.7

Por un lado es la nostalgia de recordar Star Trek la serie original, que solía ver cuándo era un niño, por lado es verla definitivamente con otros ojos y entender muchas cosas que antes no alcanzaba a comprender, claro, la serie es oscura y la actuación bastante incluida por el expresionismo alemán, pero el centro de atención claro es la dinámica existente entre el Capitán Kirk y el primer oficial, el célebre Señor Spock.

Una suerte de duelo entre la emotividad de Kirk, que muestra ese brillo picaron cada vez que pasa una chica frente a él, y la bizarra actuación de Leonard Nimoy como Spock, mitad humano y mitad alienígena, con su hiper controladas emociones y curiosidad por la naturaleza humana, y algo de desprecio cabe decir, que seguramente fue heredado televisamente a personajes como el Dr. Gregory House (Ah! Otra serie gloriosa), y al menos memorable Sheldon Cooper de la Big Bang Theory.

Me llamó poderosamente la atención ese capítulo en qué para salir de cierta situación, Spock recomendaba la estrategia usada en el ajedrez, mientras el Capitán Kirk señalaba que prefería el póker, sin reglas estrictas y más cercano a la naturaleza humana, vaya lecciones de liderazgo que a veces uno obtiene del huracán que es Kirk, y vaya encanto que presenta la capacidad de controlar las emociones de Spock, para un negociador, ambas son dos lecciones magistrales, para quien las domine, vaya poder en la mesa de negociaciones.

Le decía a mi terapeuta, no quiero perder mi capacidad de controlar mis emociones, en temas de negociación me ha resultado tan útil, pero tenía razón, no todo de trata de negociación y contra partes, también está las relaciones humanas con las personas que queremos, el equilibrio tal vez sea imposible, pero la armonía se puede alcanzar, larga vida y prosperidad.