Por: Rolando J. Vivas

Las catástrofes de carácter natural suelen evidenciar los errores y las deficiencias de nuestros sistemas, así, un evento como la pandemia, ha dejado en claro que las partes más indefensas de nuestra sociedad siguen expuestas y sin recibir los apoyos necesarios, los ancianos han sido relegados a sus casas, aislados y sin un programa eficiente de vacunación que los saque adelante rápidamente, los niños, han quedado sin guarderías, sin medicamentos, sin escuelas, sin educación, y sin un programa eficiente que garantice un regreso seguro a clases, las mujeres, han sufrido un fuerte retroceso, muchas de ellas orilladas a permanecer en sus casas a cargo de los hijos e hijas, muchas de ellas teniendo que renunciar a sus empleos, a su educación, y en ocasiones, expuestas incluso al maltrato dentro de los hogares, que ha aumentado de forma desproporcionada durante la pandemia.

Víctimas de un brutal sistema que busca enmascarar éstas terribles deficiencias con propuestas como la paridad de género, cómo podemos hablar de paridad de género cuando el sistema mismo las despoja de un lugar para que sus hijos estén bien cuidados mientras trabajan? Cuando la solución del gobierno es recomendarles que los abuelos de hagan cargo? La pandemia solo demostró lo absurdo de la recomendación del gobierno, y peor aún, los recientes hechos en qué nada se ha hecho, salvó respaldar a un candidato a gobernador, con sospecha de actos de acoso, sólo hace más que evidente que los intereses en los que está enfocado el gobierno, nada tienen que ver con el bienestar de las mujeres en éste país, y que el tema de la paridad de género, de la forma tan “a raja tabla” cómo lo hacen, sólo muestra que es una herramienta más de control, como lo hacen las sectas o los clanes, en los que la mujer sólo es un instrumento, resulta espantoso pensar que el presidente del partido oficial, y su candidata al gobierno del estado de NL, estén directamente vinculados a la llamada secta NXIVM, acusada de trata y abuso hacia las mujeres.

8 de Marzo, día internacional de la mujer en un país con un gobierno que poco ha hecho por ellas en tiempos de la pandemia, en momentos en qué más se ha visto afectada la posibilidad de que ellas puedan salir adelante, con los mismos derechos que los hombres, momentos en que salir adelante para ellas en éste país, se ha vuelto más difícil, en que su futuro, está más que nunca fuera de vista y consideración, 8 de marzo y los colectivos femeninos que desfilarán a favor de los derechos de la mujer, se encontrarán con una valla de desprecio por parte del gobierno, instalada en las afueras de Palacio Nacional, el Gran Hermano, creación de la visión distópica de Orwell resucita y denomina a ésta brutal valla, “el muro de la paz”, justo en el corazón de la supuesta “república amorosa”, que no lo es, no por lo menos para millones de mujeres, una grotesca manipulación del lenguaje que dice justamente lo contrario a lo que está pasando en el país.