Por: Rolando J. Vivas

Por muchos años Disney representó lamentablemente, lo más conservador del entretenimiento para niños. Un poderoso estereotipo que reforzó en la mente de muchos impresionables menores, ideas pertenecientes a un pasado en el cuál el papel de la mujer era bastante desfavorable e incluso denigrante. Basta recordar en particular dos cuentos que Disney convirtió en películas que se volvieron clásicos de gran éxito, Blanca Nieves y la Bella Durmiente. En ambas cintas se definían a la belleza, la sumisión y la pasividad, como las cualidades más importantes de la mujer (además de presentar protagonistas de piel demasiado clara). La autoestima, la inteligencia, la personalidad, la fortaleza, la creatividad y la independencia, simplemente eram algo impensable en una mujer según las viejas cintas de Disney. La mayor aspiración de una mujer era casarse con un príncipe, y eran los príncipes los que acudían siempre a rescatar a la indefensa princesa. En aquellas viejas cintas de Disney se dejaban claras dos cosas que hoy en día resultan nocivas sólo de pensarlas. Era la mujer la única encargada de la limpieza de una casa, y era la mujer siempre la peor enemiga de otra mujer, muy claro tanto en Blanca Nieves como en Cenicienta.

En algún momento, Disney optó por recapitular su visión de la mujer. Buscando transmitir nuevos valores adaptándose a la evolución de la mujer y su mayor rol en la sociedad. Disney se ha adaptado a los tiempos con el paso de los años, y ha rectificado en la personalidad y valía de sus protagonistas femeninas, así, en las películas nuevas de Disney, las mujeres buscan romper con sus roles tradicionales y han dejado de lado la única aspiración de encontrar a su “príncipe azul”, Así, la autoestima, la inteligencia, la independencia y la fortaleza se han convertido en partes fundamentales de la personalidad de las llamadas “nuevas princesas”, lo que ha provocado la ira de sectores conservadores que ven a las nuevas tendencias de Disney como un horrendo atentado a los “valores tradicionales”, acusando a la empresa de entretenimiento, de ser una influencia nociva en el público más joven, incluso acusándolos de corromper a la mujer y llevándola a “perder su femineidad” y de degradar el rol del hombre. Elsa, protagonista de la exitosa cinta Frozen, dejaba su familia para irse a vivir sola. Algo que hace décadas hubiera sido un escándalo mayor, hoy lo es sólo para anticuados tradicionalistas.

La sociedad ha cambiado con los años, la lucha por la equidad por parte de las mujeres ha progresado a la par, y Disney sin duda se ha adaptado a los tiempos presentando a la mujer en base a su evolución y corrigiendo aquellos viejos estereotipos que dejaban en un rol desfavorable a la mujer. Cintas como Rapunzel, Valiente o Frozen presentan a una mujer menos dependiente los hombres, incluso retando los actos de “valor y fortaleza” que antes eran exclusivos de los hombres, o haciendo a un lado la idea de un matrimonio acordado por los padres. Las “nuevas “princesas” rompen esos viejos patrones y poco a poco van dejando atrás la sombra del machismo tradicional que las oprimía. Hoy esos cambios causan gran temor en los conservadores y tradicionalistas, que de forma paranoica ven a Disney como un aliado de la llamaa “ideología progresista y de género”, narrativas desesperadas que son abanderadas por la ultra derecha para buscar crear el miedo de una sociedad más equitativa, en dónde los roles de hombres y mujeres van a la par, y en dónde una mujer tiene la oportunidad de forjar su propio destino y elegir sobre su futuro. Las “princesas” ya no necesitan del príncipe, y eso debe casuar terror en sectores masculinos bastante retrógradas. Para las viejas generaciones machistas, las nuevas cintas de Disney son una “amenaza” para la vieja masculinidad tóxica que poco a poco se va convirtiendo en un objeto del pasado. Mulan, por ejemplo, escandalizó a esa vieja guardia de machistas al presentar a una mujer que se vestía de hombre para alistarse en el ejército.

La película más reciente de Disney, Encanto. Como algunas otra antes, extiende su universo para incluir otras razas y otras culturas (y otros tonos de piel, algo que ya ha causado cierta controversia), situándose para ésta ocasión en Colombia para retratar parte de su cultura y diversidad. Ha llamado y mucho la atención, el personaje de Luisa Madrigal, una de las hermanas protagonistas y dotada de una fuerza descomunal, el personaje aparece caracterizada por enormes músculos, lo que ha causado el desagrado de espectadores que inmediatamente señalaron la figura de Luisa como algo poco femenino, acercándose a lo masculino. Aquí, cabe mencionar que el personaje fue en parte inspirado en la medallista de oro colombiana María Luisa Urrutia, cuya especialidad, la halterofilia, fue considerada por los realizadores de la cinta, como la mejor manera de representar la fortaleza de la mujer colombiana. Seguramente la exuberancia de los músculos de Luisa, y los de María Luisa Urrutia, deben de representar una considerable amenaza para aquella parte del público masculino plagada de inseguridades, esos que ven en el desarrollo fisco de una mujer, otro atentado a su naturaleza machista llena de inseguridades.

Algunos pensarán en lo “poco femenina” que una mujer se ve con músculos desarrollados de forma aparentemente inusual, lo que sin duda nos hace preguntarnos ¿Los músculos desarrollados son exclusivos de los hombres? ¿La falta de músculos en un hombre, lo hace femenino? En ambas preguntas, claro que la respuesta es un rotundo no, aún así, la fuerza en una mujer, creer si misma y defender su independencia, parece causar un gran temor en aquellos hombres inseguros que sienten van perdiendo terreno ante la evolución de la mujer, lo mismo cuando cada vez vemos destacar más a las mujeres en empresas, en ciencias, en deportes y en otros rubros que alguna vez se pensó conservar como algo exclusivo del hombre. Sigo pensando que disciplinas como el físico constructivismo y el levantamiento de pesas, son verdaderas afrentas para la inseguridad de muchos hombres que no tienen idea de como reaccionar ante la fuerza y confianza en si misma de una mujer, ante su independencia y ante su deseo de vivir su vida en la forma que desean, sin dar demasiada importancia al que dirán. Así, Luisa “la musculosa” se ha convertido en uno de los nuevos personajes populares de Disney que busca romper paradigmas y que seguramente inspirará y hará pensar a las niñas, que no hay nada malo en ser fuerte y segura de si misma, y si ese es el objetivo, bien por Disney al representar de una forma digna a las mujeres y reconocer el cada vez más importante lugar que la mujer va ganando en el mundo, y de paso, aterrorizando al viejo estereotipo machista.