Por: Rolando J. Vivas

Contar historias es todo un arte. Las historias son una poderosa herramienta usada por muchos líderes para aumentar su influencia e inspirar. El líder autoritario que usa el miedo para mover a sus seguidores poco a poco se convierte en un objeto del pasado. El llamado Storytelling se convierte en una herramienta fundamental para crear conexiones con la gente. Las historias son parte de lo que fortalece una relación y consigue crear un sentimiento de comunidad, nos hace querer pertenecer. Historias interesantes son las que debe buscar transmitir un líder para inspirar a los demás a un cambio. Las historias nos enseñan y permanecen, lo que las hace aún más efectivas. La conexión establecida entre quien cuenta las historias y quien las escucha, se vuelve más fuerte y genera un sentido de compromiso.

Volodimir Zelensky, actual presidente de Ucrania, se graduó como abogado y despúes persiguió una carrera como guionista, actor y comediante. Su programa Sirviente del Pueblo, se convirtió de forma inesperada en todo un éxito en Ucrania. La historia de un maestro capturado en video, sin él saberlo, mientras hace una crítica de la corrupción en su pais, y que se vuelve viral de tal forma que termina como presidente del pais, se ganó la atención de miles de televidentes. El programa creado por Zelensky creció hasta volverse todo un fenómeno. Más allá de la ficción, le permitió a Zelensky crear un partido bajo el nombre de la serie (de orientación de centro liberal, alejada del extremismo) y convertirse en presidente electo de Ucrania en la vida real en el año de 2019. No podemos menospreciar el talento de Zelensky para crear historias y conectar con la gente, es algo en lo que ha demostrado ser exitoso y que lo ha llevado a dónde seguramente, ni él se lo imaginó.

Ucrania es un país europeo que conecta a Rusia con el resto de Europa. Ucrania fue de los primeros países en dejar la Unión Soviética cuando ésta se vino abajo a finales de los 80s. Para los nacionalistas rusos, Ucrania “pertenece a Rusia”, aunque la realidad es que la capital de Ucrania, Kiev, era ya una gran ciudad moderna, cuando Moscú, era aún una pequeña villa. Podemos señalar que gran parte de los que despúes se convertiría en Rusia, tuvo su origen en Kiev. Por si fuera poco, a Ucrania le tocó sufrir bastante bajo el yugo soviético, una hambruna terrible provocada por las políticas comunista, que mató a miles de hambre en un país que por mucho tiempo ha sido considerado el “granero” de Europa. Despúes vendría la crisis nuclear luego del fallo de la estación ubicada en Chernóbil, uno de los mayores desastres de ese tipo en la historia del mundo.

Un país relativamente joven a partir de su independencia de la Unión Soviética, hoy se encuentra amenazado por la nostalgia y paranoia de un hombre, Vladimir Putin. Putin llegó al poder hace más de dos décadas, Putin fue exitoso en su momento para crear una narrativa muy especial que logró cautivar a muchos. Un ex agente de la KGB que restableció el órden en la descontrolada Rusia de los 90s. Un hombre que impulsó su imagen como experto en artes marciales y manejo de armas que se promocionaba en la naturaleza y con el torso desnudo, al tiempo que se posicionaba ante el mundo como defensor de los “valores cristianos”. Así, Putin consiguió un gran éxito entre sectores de la izquierda y de la derecha global. Putin igual se acercaba a naciones autoritarias de izquierda como China, Cuba y Venezuela, al tiempo que mantenía una estrecha relación con la derecha extremadamente conservadora de países como Hungría, Italia y Alemania. Un mito enorme que para muchos pudo parecer indestructible.

A Rusia le ha costado una semana invadir Ucrania, y no lo ha logrado aún, a Ucrania le costo una semana destruir el mito de Putin e impulsar el mito de Zelensky y lo sigue haciendo de forma exitosa. Si bien, Putin lo hizo mediante poderosas agencias de propaganda del estado, como Russia Today y Sputnik, Zelensky lo ha hecho en las pantallas, en las redes y en las calles. Mientras Putin ha permanecido aislado por meses desde inicios de la pandemia, y sus reuniones con sus colaboradores más cercanos son a metros y metros de distancia, Zelensky no ha abandonado la capital, ha aparecido en las calles y entre los soldados que combaten la invasión rusa. En ese aspecto, podríamos inferir que Zelensky, además de su valor, ha sabido emplear al máximo su talento para crear narrativas y contar historias, de una manera valiente, directa y espontánea sin grandes maquinarias propagandistas. En una semana, la Ucrania de Zelensky ha destruido el mito del Putin “devoto cristiano y gran estratega”, y ha impuestos sus propias narrativas de una naturaleza inspiradora. Ucrania le ha arrebatado la agenda a Putin y ha impuesto la narrativa de Zelensky.

En una semana, Ucrania ha conseguido capturar nuestra imaginación con una cantidad de historias por demás atractivas que van del mito a realidad con sorprendente fluidez narrativa. En apenas unos días conocimos la historia de los soldados defendiendo la diminuta isla Snake, amenazada por naves rusas, “jódanse rusos”, serían aparentemente las últimas palabras de éstos militares. Supimos de la historia de un jóven soldado que se hizo estallar a sí mismo para detener el ingreso de el ejercito ruso por un puente. Fuimos testigo del soldado ucraniano bailando en videos de Tik Tok para avisar a su familia qu estaba vivo. Hemos leído en redes sociales sobre los casos de artistas, atletas, bailarines e incluso de Miss Ucrania, uniéndose al ejército, o el caso de los hermanos Klitschko, Vladimir y Vitali, ambos ex boxeadores y hoy parte del gobierno, que se han unido al ejército para combatir en las calles de Kiev.

Quizá la historia más audaz ha sido la del llamado “Fantasma de Kiev”, un jóven piloto, as del espacio aéreo, que ha derribado a casi una decena de aviones rusos el solo. Si, las historias que Ucrania nos cuentan, en ocasiones llegan a la fantasía, pero la realidad es que están repletas de sentimientos y de vulnerabilidad, elementos claves para lograr una fuerte conexión, de ahí, que no sea sorpresa que decenas de miles de extranjeros han viajado a Ucrania para unirse a la defensa armada del país. Un fenómeno capaz de inspirar a muchos, en particular a los mismos Ucranianos para defender a su pequeño país (aunque es el más grande de Europa, es diminuto a comparación de Rusia) de un gigante, algo así, como una adaptación del poderoso relato de 300 del genial Frank Miller. Así nos imaginamos a Zelensky en las trincheras, a Miss Ucrania peleando al lado de los Klitschko en las calles de Kiev, o a los soldados de la isla Snake gritando “¡Esto es Esparta!”, mientras el Fantasma de Kiev derriba escuadrones completos de aviones rusos por los aires.

Todo ésto puede ser fantasía pura, pero ha sido contada de una forma magistral, así es cómo Ucrania ha tenido éxito conquistando al mundo, mientras Putin fracasa en su toma relámpago de Ucrania. Casi es una misión suicida, un comediante convertido en presidente luchando contra el arsenal nuclear más grande del mundo, si, es casi como Leonidas enfrentado al inmenso ejército Persa, pero ese es el tipo de narrativas que conectan e inspiran de inmediato, de forma relámpago. Es el tipo de liderazgo que necesita el mundo y que Zelensky ha sabido protagonizar y compartir. Esa es la manera en que Ucrania ha podido poner en jaque al “gran estratega”, quien quizá podría ganar la guerra, pero al final tendría una victoria pírrica, ya que se ha convertido hoy en día en el mayor villano en el mundo, en un ser despreciable que masacra inocentes, en el nuevo “bully” que abusa de un rival mucho menor, y que por sus obsesiones nostálgicas y paranoicas, empieza a perder a su pueblo, y al final, podría perderlo todo.

Cuando Zelensky nos dice que Putin no se detendrá una vez que tome Ucrania, sino que seguirá avanzando hasta Alemania, podría estar exagerando, tal vez no, pero está adelantando una narrativa en la que se pone en la línea de batalla para detener a un enorme rival que amenaza a todo Occidente. Cuando Zelensky nos dice que quiere sentarse a negociar con Putin, de frente y de cerca, destruye por completo el mito del Putin temerario y negociador. Putin podrá ganar una batalla, pero la guerra ya se la ganó Zelensky