Por: Rolando J. Vivas

Hace apenas unas semanas, el hombre más rico del mundo, Elon Musk ( y un personaje que admiro bastante por su inteligencia y pragmatismo), se mostraba inconforme con las políticas de libertad de expresión en la red social Twitter. Musk es el CEO con más seguidores en ésta red social, y es reconocido como un constante participante y con un muy variado cúmulo de acidas opiniones, algunos dirían “trolleo”. Musk se había mostrando tan incómodo ante las políticas de Twitter, que incluso ventiló en la red social la posiblidad de crear una de su propiedad. Días más tarde, muchos seríamos testigos de Elon Musk tomando un “atajo” y optando por comprar participación de acciones en la red social. Musk se convertiría en el dueño de casi el 10% de las acciones, lo que lo transformaría en el principal accionista de ésta empresa pública de la cual fuera director Jack Dorsey, y que en algún momento optó por bloquear la cuenta de Donald Trump por considerarla una fuente criminal de desinformación, algo a lo que Facebook jamás se atrevió. Musk declinaría la opción de formar parte de la junta directiva de la red social, ya que buscaba aun más poder dentro de la empresa, y días más tarde optaría por hacer una oferta para comprar Twitter. Tras días de resistencia por parte de los accionistas de la red social, el día de hoy se confirmaría que por 44 billones de dólares, la oferta de Musk había sido aceptada, lo que lo convertiría en único dueño, luego de comprar cada acción en casi $54 dólares.

Es importante considerar que Musk ha estado usando recientemente Twitter para “calentar” el mercado en varios materiales y obteniendo beneficios. En lo referente a las llamadas criptomonedas, fuimos testigos de como los twits de Musk influyeron para que criptomonedas como Bitcon y Dogecoin incrementaran si valor en cuanto Musk empezó a manifestar en la red social su interés en éstas. Luego de haber comprado cierta cantidad de éstas, la abundancia de twits de Musk con respecto comenzaron a hacer que el precio de las criptomonedas en general empezaran a subir de precio, algo que inversionistas suelen llamar “buy & pump”, o compra y bombeo, lo que ocasiona que los precios de las mercancías compradas comiencen a subir de forma artificial empujadas por la publicidad o presencia que les da cierto personaje conocido. Un caso similar sería cuando Musk comenzaría a anunciar en Twitter las maravillas del litio, del futuro del mineral y de la necesidad de invertir en éste. Si consideramos que Musk es un tipo brillante y que gran parte de su negocio principal en éstos momentos Tesla, el fabricante de autos eléctricos, tiene como componente fundamental las pilas de litio, se necesitaria ser muy ingenuo para suponer que Musk no tenga ya invertido su dinero en éste mineral para asegurar abastecimiento y precios, reforzando su cadena de suministro, y que lograr que el interés en el litio se despierte, al final le reditúa en la revaloración de sus inversiones. Así, Musk ha encontrado una manera de exponenciar sus opiniones y lograr una mayor información que la de un diario un otros medios impresos o digitales, algo que probablemente buscó Jeff Bezos al comprar el Washington Post en épocas de Trump.

Musk es un hombre de negocios, el hombre más rico del mundo. Sin duda alguna, lo es por su habilidad en los negocios, por su tenacidad y por su capacidad de diversificarse y de entender a los mercados, y a la oferta y la demanda. Musk ha demostrado de sobra su gran capacidad para maniobrar en escenarios realmente complejos. La compra de Twitter, Musk la ha envuelto en una curiosa bandera, la de la libertad de expresión. Musk se declara un “absolutista” de la libertad de expresión, lo cual implica que la apoya de forma absoluta y sin reparos. Pensar que Musk ha comprado Twitter solamente por su amor a la “libertad de expresión”, me parece difícil de creer, aunque una cosa es segura, a Musk le encanta Twitter, es parte del 10% del total de usuarios que creamos contenido de forma constante, y no es sólo un espectador. De otra forma, estaríamos hablando de que Musk practicamente compraría cada una de las redes sociales en el mundo y medios de información, con el fin de permitir que todos éstos se expresaran libremente. La verdad, considero que la intensión real de Musk va mucho más allá. Musk le ha encontrado un uso a Twitter para impulsar el valor de sus empresas, podría ser un estupendo escaparate para Tesla, SpaceX, Neuralink, Starlink y The Boring Company, entre otras, y además le serviría para atacar empresas reduciendo su valor, comprarlas y despúes “bombearlas” para incrementar su valor. Una practica que nos revelaría la verdadera naturaleza salvaje del capitalista más rico del mundo. Musk no está en dónde está, por su amor a la libertad de expresión, sino por su capacidad como hombre de negocios, pragmático, no dogmático y capaz de manejarse en la incertidumbre.

Pensar que Musk estaría comprando una red social para encargarse de que domine la “libertad de expresión”, suena a algo demasiado idealista, no concuerda del todo con el perfil salvajemente capitalista de Musk. Pienso que Musk está decidido a convertir a Twitter en la antesala del llamado “multiverso”, en una zona de amplia convivencia y de intensa publicidad y comercialización. Musk habla de “limpiar” la red de bots y perfiles falsos. Claro, los bots no compran, los bots no le generarían ingresos, a menos que los bots trabajaran para él y para impulsar sus proyectos y negocios. Se antoja difícil pensar en Musk dedicándose al 100% a Twitter, siendo que difícilmente podría hacerlo redituable en el corto plazo, queda claro que Musk no compró Twitter para perder dinero, por lo que en lo que resta del año, en lo que Musk hace la toma formal de la empresa pública, camino a convertirse en privada, veremos una posible transformación de acuerdo a la visión ultra liberal de Musk. No hay que olvidar que Musk ha resultado dificil de clasificar en cuanto a sus intereses políticos, habiendo apoyado por igual candidatos de izquierda y de derecha. Quien piense que Musk convertirá a Twitter en una red pro Trump o pro derecha, debería pensarlo mejor. Aunque sin duda, Musk hará lo que tenga que hacer para volver a Twitter más atractiva, incrementar su valor y seguramente, venderla más adelante. De no ser así, seremos testigos de un gran fracaso en la mercurial carrera de Musk. Diría el escritor Nassim Nicholas Taleb, que “permitir que Twitter se convierta en la Meca de covidiotas, fanáticos del Bitcoin, estafadores de medicinas alternativas, agentes rusos y promotores de siniestras teorías racistas, sólo hundiría el valor de la plataforma.”

Será interesante ver cómo el hombre, cuya ex esposa Grimes, gusta de leer a Karl Marx. El hombre que fumó mariguana en el show de Joe Rogan y que ha declarado su admiración por China (su segundo gran socio comercial en Tesla, y que seguramente, tendrá mayor influencia en Twitter) al decir que “China rocks”, más allá de los EEUU, se dedique a cumplir los deseos de los conservadores, que han visto la compra de Twitter por parte de Musk como una derrota de los liberales. Aunque esté en su derecho de hacerlo, ahora que es dueño, nadie compra una casa para quemarla, a menos que sea un idiota, y Musk no lo es. ¿Trump y sus seguidores estarían dispuestos a comprar un auto eléctrico a Musk? Lo dudo. ¿Estarían dispuestos a meterse un chip en el cerebro de los que ha desarrollado Neuralink, camino al transhumanismo? Lo dudo, hay que recordar que los seguidores de Trump señalaban ser anti vacunas debido a que “Bill Gates metía chips en las vacunas”. Vacunas que por cierto, Musk apoyaba. ¿Estarán dispuestos Trump y sus seguidores a aceptar que “China rocks” más que los EEUU? Lo dudo mucho. Serán meses interesantes los que vendrán en Twitter, ahora que “el payaso más famoso del mundo ha comprado el circo más grande del mundo.” Venga el espectáculo.