Por: Rolando J. Vivas

Hace ya más de 5 años, vivimos en Nuevo León un suceso inédito. Un estudiante de secundaria de un colegio privado al sur de la ciudad de Monterrey, introdujo un arma a su escuela y abrió fuego en contra de sus compañeros y maestros. Varios heridos y un par de muerto fueron el triste resultado de aquella mañana. El joven tirador, apunto el arma contra su barbilla al final, y terminaría muerto más tarde en el hospital. El circuito cerrado del salón de clase sería el testigo del trágico incidente. El video circularía ampliamente en redes sociales. Recuerdo que en su momento, muchas personas hablaban de no compartir el video. Yo pensé lo contrario, era importante conocer cómo sucedió todo. Saber que éstas tragedias que pensabamos sólo ocurría a varios kilómetros, del otro lado de la frontera norte, también podían suceder en el estado. Los adultos, sobre todo, tenían que conocer las trágicas consecuencias de tener armas en casa que podían ser usadas por menores de edad. Ocultar una tragedia de ésta magnitud, y tratar de minimizarla, no ayuda a solucionarla.

El motivo real de tal acto, se fue a la tumba con el joven tirador de 15 años, se sabe que era víctima de “bullying”, que era una persona introvertida, aficionado a los videojuegos violentos y que sus amistades las hacía principalmente a través de redes sociales. Ya como un rumor, se habla de que pertenecia a grupos que hablaban con devoción de la muerte y el suicidio. Se ha señalado que un día antes, en un grupo de Whatsapp había anunciado el atentado. El joven tomó una arma de su padre, quien le había enseñado a usarla. La conclusión por parte de las autoridades, es que el joven sufría de sus facultades mentales.

Hace apenas unas semanas conocíamos el caso de un joven tirador de 18 años que asesinó a una decena de personas de color en un super mercado en la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York. Dentro de las conclusiones por parte de las autoridades, se señalaba que el arma del joven había sido adquirida de forma legal, y que los motivos de la masacre eran raciales. El joven, obviamente blanco, había compartido en redes sociales un manifiesto en el cual hacia clara referencia a la teoría racista del gran reemplazo, en el cual se señala que la población blanca en occidente, poco a poco está siendo reemplazada por otras razas africanas y de oriente, esto como parte de un plan trazado por élites judías. La realidad es que la tasa de natalidad disminuye entre m´pas crece el nivel de educación de la población, y la mayor parte de la población blanca está más educada, que la población negra, por ejemplo.

El tirado vivía con sus padres, los vecinos describen a la familia de éste como una “familia perfecta”. Se habla que el joven de 18 años fortaleció sus creencias racistas durante la pandemia, al estar expuesto en internet a grupos de odio en línea, principalmente en el portal 4chan. Su mayor influencia, confesaría el tirador, sería el australiano de 28 años, que también publicaría un manifiesto en internet, y que despúes ejecutaría un par de tiroteos en contra de musulmanes en Nueva Zelanda, con resultado de 49 muertos. El australiano no sólo publicaría el manifiesto, también transmitiría en vivo el tiroteo por redes sociales. Tanto el tirador de Buffalo, como el de Nueva Zelanda confesarían su afición por el portal 4chan y los memes racistas.

Hace apenas un par de días, un nuevo tiroteo masivo se suscitó. El tirador, era nuevamente un joven que había adquirido armas de forma legal en el estado de Texas y había ingresado a una escuela primaria de la comunidad de Uvalde, en dónde le arrebató la vida a 2 decenas de personas, principalmente niños. El joven tirador de apenas 18 años, disparó contra su abuela primero, antes de conducir hasta la primaria. Se dice que era un joven introvertido, aficionado a los videojuegos y que sufría “bullying”. También se ha comentado que había anunciado el atentando a varias personas por redes sociales. Luego del tiroteo, el joven fue abatido por las autoridades. Las autoridades adjudican los motivos de la masacre, a problemas mentales del tirador.

Jovenes adolescentes de sexo masculino, que parecen inspirados en los actos asesinos de otros. Manifiestos en línea, avisos por redes sociales, armas compradas legalmente, retraídos socialmente, videojuegos, amistades en línea, alguns veces portales de odio. Dificil hablar como antes se decía de los “lobos solitarios”. La realidad es que éstos solitarios en el mundo real pertenecen a una “manada” en línea y buscan su reconocimiento. Alguien está alimentando la imaginación de éstos jóvenes y los está radicalizando. Los lleva a la solución extrema de tomar las armas y cometer múltiples asesinatos. No sólo es el tema racial. También lo es el de el culto por la muerte, la banalización de la violencia, la venganza y el resentimiento. La necesidad de “ser reconocidos”, de “hacer historia”.

El reconocido psicólogo Jordan Peterson señala la necesidad de ocultar los nombres de los “terroristas domésticos”, de no difundir la información. Porque lo que buscan éstos jóvenes “narcisistas” según Peterson, es el reconocimiento, que sus nombres sean repetidos. Lo que buscan éstos grupos en línea es radicalizar a los jóvenes, encontrar sus debilidades personales y explotarlas. Podríamos hablar de una suerte de ingeniería social que busca convertir a jovenes solitarios, resentidos, carentes de propósito, en terroristas domésticos. Ciertamente podríamos hablar de una falta de sentido en la vida como característica principal, que es explotada para llevarlos a tomar medidas extremas. Algo similar a lo que hacía el Estados Islámico con jóvenes musulmanes. La metodología es la misma. Y despúes replicarlo y ahcer que otros imiten, no parece muy dificil.

Peterson podría tener razón. Hay que bloquear el deseo narcisista de éstos jóvenes. Hay que frenar la difusión de éstos temas hasta cierto punto. Pero ocultar información en éstos tiempos, también alimenta la maquinaria de las teorías de conspiración. Alimenta la imaginación de aquellos seres despreciables que niegan éstos hechos o que señalan que son operativos de “falsa bandera”, incluso ensayados y escenificados. La realidad es que el extremismo por temas raciales y de odio crece en el mundo. La realidad es que los videojuegos de realidad aumentada e interactiva pueden encontrar mentes y formar grupos de jóvenes que pierdan la noción de la realidad y la ficción. La realidad es que un jóven con problemas mentales no debería poder adquirir un arma de alto calibre de forma legal. La realidad es que la señalas están ahí, en las redes, desde antes de que sucedan. Alguien encontró una formula para radicalizar a éstos adolescentes introvertidos y confundir sus mentes para trastornar su realidad. Alguien los está habilitando para conseguir armas y aprender a usarlas. ¿Quién se está beneficiando con ésto?

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