Por: Rolando J. Vivas



Mediados de Julio será la fecha en que se dé el llamado Congreso de la Iberósfera, evento que reunirá en Monterrey a la una supuesta élite de la ultraderecha latina, esa que tanto habla de “familia”, “dios” y “libertad”, pero que buscan imponer su versión particular de la familia, siendo intolerantes a los muchos tipos de familias que existen y que han existido mucho antes de lo que ellos llaman “familia tradicional”. Hablan de dios, y su palabra, pero sólo consideran a “su dios” como el verdadero y desconocen al de los demás, y dicen seguir y cumplir la palabra y deseos de dios, aunque en realidad se refieren a sus intereses personales. Hablan de libertad, pero sólo la que cabe en su estrecho concepto de moral.

Coincide el evento curiosamente con un artículo en el New York Times sobre el triunfo en Texas de la representante Mayra Flores, titulado “The Rise of the Far Right Latina” o “El Ascenso de la Ultraderecha Latina”. Cuando hablo de la supuesta élite de la ultraderecha latina, hablo de personajes relativamente conocidos en internet, originarios de países como España, Argentina y Perú, la ultraderecha es relativamente marginal en México, salvo que hablemos de la organización secreta conocida como El Yunque que logró infiltrarse en el gobierno de Vicente Fox en el año 2000 (aunque hoy en dia, hay organizaciones apenas existentes como Fundación Patria Unida, ligado y orientado por el partido español Vox y con vínculos con el Opus Dei), y curiosamente se excluyen participantes de Chile o de Brasil. En lo particular, el hecho de que no haya participantes de Brasil me llama la atención, entiendo el tema del idioma, aunque hay que señalar que actualmente Brasil es el único país de la región en dónde gobierna la ultraderecha, aunque esto podría terminarse en Octubre. Si vemos las encuestas de intención rumbo a las elecciones, Lula Da Silva ex presidente de Brasil, le lleva amplia ventaja al actual presidente Jair Bolsonaro.

La ultraderecha latina tiene poca repercusión en el mundo, quiza su mayor representante sea Santiago Abascal, líder de Vox, y realmente el único que tiene lazos cercanos a la verdadera élite de la ultraderecha mundial, representada por personajes como Viktor Orbán, primer ministro de Hungría y el gobierno en las sombras de Jaroslaw Kaczynski, líder del partido Ley y Justicia en Polonia. Fuera de éstos dos frentes al interior de la Unión Europea, la ultraderecha europea cuenta con algo de representación en algunas cámaras de varios países, la época moderna de oro de la ultraderecha, con Orbán, Le Pen, Kaczynski, Salvini, Geert Wilders, Nigel Farage y Frauke Petri, parece haber perdido su impulso inicial, y tras la derrota de Donald Trump (como cabeza del movimiento MAGA) en los EEUU y el conflicto armado en Ucrania, ha perdido a sus principales guías y patrocinadores.

Abascal por lo general ha sido visto en segundo plano al reunirse con el resto de la ultraderecha europea, y su mira siempre ha estado puesta en la “conquista de Latinoamérica” buscando establecer lazos con el Partido Republicano, hoy convertido en una secta que rinde culto a Donald Trump. En realidad la ultraderecha de Trump y la de Bolsonaro nunca embonaron de forma adecuada, en realidad la llamada “iberósfera” de Abascal busca embonar más con el Republicano de los EEUU que con el asilado frente de Bolsonaro, que parece ser un frente ya casi perdido y de salida. Sin duda el conflicto en Ucrania, ha consumido bastante tiempo y recursos a Vladimir Putin, quien en algún momento otorgó financiamiento a todo tipo de movimientos y partidos extremistas con el fin de dividir y desestabilizar a América y Europa.

En el caso de la ultraderecha latina, la única figura que en algún momento pudo tener una trascendencia política, fue Javier Milei, un analista político, imitador de Mick Jagger, diputado, y hoy convertido en supuesta figura de la derecha “libertaria” en Argentina (aunque estrictamente controlado por su hermana, a quien ya Milei ha perfilado como primera dama). Un controvertido populista polarizador, que decidió iniciar una larga carrera rumbo al poder, pero que en unos años ha mostrado un tremendo desgaste que parece restarle ese brillo inicial que en algun momento deslumbró a unos cuantos al grado de promocionarlo como una figura “presidencial”, la realidad es que Milei no tiene aún la fuerza para sacudir por si sólo a los gobiernos peronistas de Argentina, y sus posturas en ocasiones incongruentes, se alejan bastante de los principios libertarios y se alinean cada vez más a la derecha ultra conservadora y teócrata de Donald Trump o Viktor Orbán. ¿Quién hubiese pensado que Milei podría re vender el peronismo populista y mesiánico, pero desde una perspectiva de derecha a los argentinos? No cabe duda que la capacidad de transformación del peronismo es tan sirp

Abascal ve a Latinoamérica como un “botín” que entregar a la ultraderecha global, su pase a “las grandes ligas”, un territorio de “re conquista” para llevara a Latinoamérica de regreso a las viejas glorias imperiales ( y de paso combatir fantasmas del pasado cómo el comunismo), a la derecha más conservadora y religiosa ( esa que data desde la época de Reagan y Falwell), a esa más anti derechos que la derecha tradicional, a esa que resulta racista, homófoba, xenófoba, misógina, nacionalista en extremo (nativismo) y fanática de la religión. Resulta curioso que con todas éstas características, la ultraderecha se oponga tanto al Islam radical, siendo que ambos son tan similares en sus actitudes de odio, intolerancia, represión y degradación de la mujer. Trump. Bolsonaro, Orbán, Kaczynski, Abascal, Farage, Wilders, Salvini, Kast, Milei. En la ultraderecha global, no hay lugar para las mujeres, menos en Latinoamérica.

Ninguna de las figuras antes mencionadas estarán en el Congreso de la “fachósfera” con exepción de Milei, en uno de sus peores momentos, con su partido dividido, duramente criticado por uno de sus mas antiguos simpatizantes, Carlos Maslaton, y luego de desafortunados comentarios a favor de la venta de organos y venta de niños. Quienes desfilarán por éste congreso serán figuras marginales, meros provocadores en un espectáculo menor que sólo servirá como marco para las pretensiones de Vox, de crear una “franquicia” en México. “Provocadores” que se dicen luchar contra el “marxismo cultural”, una oscura teoría de conspiración que revive a lo peor de la Alemania Nazi y su lucha contra el “bolchevismo cultural, y que sustituye a judios y gitanos, por feministas, homosexuales y migrantes. Personajes que solamente exponen lo peor del ala política de derecha, los anti derechos, por un lado, la derecha radical, que busca anular los derechos de las minorías, anular la separación de poderes y destruir el estado de derecho, por otro lado la derecha extrema, que busca destruir la democracia, ambas, apuntando directamente al fascismo más retrógrada en el cual se busca imponer un supuesto modelo de “familia tradicional” y un modelo de gobierno cuasi teocrático, más cercano a la revolución islámica en Irán, que a la democracia liberal clásica, Cristo Fascistas o Cristianos Talibanes, como quieran llamarlos, esos que tanto desean imponer la visión de El Cuento de la Criada.

Sería interesante tratar de entender porqué se eligió Monterrey para éste Congreso, y no Guadalajara o León (El Bajío, la cuna del conservadurismo nacional), localidades conservadoras por excelencia en México. De inicio pienso que éste ha sido un gran desatino. Monterrey es una localidad conservadora si, pero con aspiraciones fuertemente liberales. Monterrey no es precisamente un lugar de “familias tradicionales”, de “valores cristianos” o de “moral recatada”. Monterrey es un lugar de raíces conservadoras, pero que busca ser más tolerante, cosmopolita, liberal y progresista, es un lugar de industria y comercio, y no un lugar rural en dónde ha sido más común, que la ultraderecha penetre con facilidad. Monterrey busca dejar ese pasado conservador, mientras que lugares como Guadalajara o León, lo añoran de forma nostalgica, algo que seguramente los organizadores del Congreso no tuvieron la visión atinada de elegir. Quizá la cercanía con los EEUU y con Texas (aunque en Monterrey, Nuevo León no se voltea a ver a Texas cómo modelo a seguir, sino a Nueva York o a Los Angeles) les pareció una ventaja. Quizá la idea de que Monterrey se ve a si mismo como algo “aparte” al resto del país, o que haya un fuerte rechazo en la ciudad a las ideas supuestamente de izquierda del oficialismo. Aunque no hay que olvidar que personajes de la localidad, cercanas a la ultraderecha, como Alfonso Romo o el difunto PES, han encontrado más afinidad con el partido del actual presidente, e incluso personajes más oscuros como Gilberto Lozano, parecen más entretenidos en jugar a hacer de “oposición” y ser idiotas útiles del oficialismo. Mal augurio para éste congreso y para la “ultraderecha latina”.