Por: Rolando J. Vivas

La mayor parte de la extensión de los desiertos en el planeta se encuentran entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador, el desierto de la Gran Cuenca, el desierto del Sahara, el desierto de Arabia, parte del desierto de Turquestán y parte del Gran Desierto Indio. Considerando ésta información, podemos afirmar que gran parte del territorio mexicano se encuentra en éste sector del planeta, y bajo ésta definición pudiéramos inferir que México es una zona desértica, a diferencia de los demás territorios desérticos en el mundo, todo el territorio mexicano se encuentra entre dos grandes océanos o mares, y ésta es la razón principal, por la que a pesar de estar entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador, México no es completamente un desierto, la inusual combinación de posición geográfica, masas de agua colindantes, calor y humedad, han creado el ambiente propicio para que el país se beneficie enormemente, y se den condiciones para una abundante fauna y para un ambiente propicio para la vida de plantas y animales, los choques de corrientes de agua a diferentes temperaturas, se convierten en las condiciones perfectas para los huracanes por ambos lados del país, lo que proporciona agua suficiente para que la diversidad de plantas y animales se extienda generosamente en el territorio. Pero otra vez, no olvidemos que México es un gran desierto.

Las afectaciones cada vez mayores en el clima del planeta, la disminución del frío y el aumento del calor, han afectado fuertemente las corrientes marítimas que influyen poderosamente en el clima y la humedad, causando una fuerte alteración en los ciclos de frío, calor, lluvia, humedad y sequía, un fuerte trastorno que incide de forma brutal en las condiciones que alguna vez fueron sumamente aptas para la vida, y que hoy, podrían comenzar a tener un giro bastante adverso, para los que habitamos el país. México podría sufrir las consecuencias de un cambio radical en la dinámica climática que muchos conocíamos y dábamos por permanente, menos huracanes, pero cada vez más destructivos, lluvia torrencial en eventos puntuales y largos, muy largos períodos sin lluvia. Estas condiciones pondrían un enorme estrés no sólo en la tranquilidad de quienes habitan la costa, sino en las bases de la cadena alimenticia de todo el país, y lo peor, en la disponibilidad de agua apta para el consumo humano. Hemos gozado de condiciones sumamente favorables para la abundancia de vegetación y de agua dulce en ríos y lagos, pero esto podría estar por cambiar de forma drástica.

Hoy en día en México, el país sufre una dramática sequía en el 80% de su territorio, cada vez son más las regiones que se suman a la contingencia ambiental que sufre el planeta, y el país en general. El norte del país se convierte en la región más afectada, con los estados colindantes con el vecino país del norte, como los que más están causando alarma en años y meses recientes. Si bien en regiones como Nuevo León, Coahuila y Chihuahua, la sequía se ha sentido más fuerte que nunca, es Baja California la región más afectada del país, con el casi todos los municipios del estado en emergencia por la gran escasez de agua. La cantidad de lluvia en el territorio nacional ha descendido fuertemente en porcentaje contra años anteriores, lo cual parece recordarnos de forma amenazante, que sin fuertes precipitaciones en una temporada del año, el país corre el peligro de convertirse en un inhóspito desierto.

El caso del estado de Nuevo León podría ser de los más mediáticos en éstos momentos, con un crecimiento brutal de su población, con un sistema hídrico al que no se le invirtió en mucho tiempo, con un gobernador inexperto sin saber cómo atajar el problema, y fuertes cortes de agua afectando a la población. Todas éstas variables parecieran estar llevando al estado a un nivel de descontento social como no se había visto antes en años. Las presas que abastecen al área metropolitana de Monterrey, dónde se concentra gran parte de la población del estado, están casi vacías, mientras que en las tiendas, comienza a verde afectado el abasto de agua embotellada para consumo humano. La desesperación empieza a crecer entre la población, y la afectación cada vez parece llegar más a un nivel en que la afectación a la industria, a la ganadería y a la agricultura será inminente. En un estado con intensa actividad industrial y en el campo, las consecuencias podrían ser devastadoras.

Se menciona insistentemente el llamado Día Cero en que se dé a conocer que ya no existe agua para el consumo humano, para la industria y para el campo, las acciones son cada vez más desesperadas por parte del gobierno, cuya inexperiencia e ineptitud es puesta cada vez más en evidencia. Es incuestionable el hecho de que se requieren acciones verdaderamente radicales para poder solucionar ésta problemática. Resulta totalmente descorazonador saber que el gobierno poco o nada hizo por invertir en opciones de suministro de agua con miras al gran crecimiento poblacional que sucedía, es desalentador pensar que el gobierno actual no podrá resolver la crisis en el corto plazo. El cambio climático sigue siendo el gran reto a enfrentar en los próximos años, y muchas cosas tendrán que cambiar a nivel cultural con respecto al agua. Ahora, más que nunca antes, tendremos que entender que México es un desierto y que el agua cada vez se irá volviendo más escasa, pero esto no debe ser una sentencia de muerte para el país, o para el norte, sino un fuerte llamado de atención, y un llamado para la reflexión. ¿Qué debemos hacer, para entre todos, poder sobrellevar ésta situación? Lo que hoy se vive en el norte del país, es solamente una visión adelantada, de lo que el país estará viviendo en unos años más, quizá antes.

Los hábitos de consumo son parte clave de cómo podemos revertir la escases del agua, la cantidad de agua que se dedica en el país para el cultivo de ganado bovino es enrome, todo éstos derivado del consumo de carne que cada vez va en aumento de forma vertiginosa. No se trata que todos nos volvamos veganos y rechacemos la proteína animal, pero si moderar y reducir el consumo actual con el fin de liberar presión en la industria ganadera y en la demanda de agua que ésta efectúa. Es en el norte en dónde el consumo de carne es mayor, y es precisamente el norte, el que más sufre actualmente por la escases de agua. El reciclaje del agua, es una actividad que poco se lleva a acabo en el país, que aunque se lleva a acabo en algunas industrias, ésta actividad no se hace presente en el día a día en los hogares ni en el campo. La oportunidad de eliminar el uso de agua potable para baños, la oportunidad de reusar el agua de la regadera o de los lavabos, podría implicar una gran reducción en el consumo desperdicio del agua en condiciones de beber. La forma en cómo se podría reciclar el agua que se emplea en el campo, es otra área que podría representar una gran reducción y un beneficio para las reservas de agua para consumo humano. Aquí en éste punto hay una gran área para la tecnología y la ciencia. Encontrar la manera de filtra y purificar el agua usada, con el fin de volverla bebible por el ser humano una vez más.

La tecnología y la ciencia se deberían de encargar de otra cuestión aquí y esa sería la desalinización del agua a gran escala. Países como Israel, con pocas fuentes de agua dulce ya lo hacen, así que la realidad es que en países como México nos estamos tardando para adoptar éstos desarrollos, la posibilidad de instalar plantas de gran capacidad en los miles de kilómetros de litoral que tiene el país, podría ser una gran solución para aumentar las reservas de agua potable. Esto con el fin de dejar de depender solamente del agua de lluvia, y hablando de lluvia, considerando las monstruosas cantidades de agua, que llueve en eventos cada vez más puntuales, ya deberíamos de tener un sistema eficiente para la captación masiva de agua de lluvia en éstas ocasiones, da pena ver cómo las ciudades se inundan, y toda ésta agua va a dar a quién sabe dónde, pero no es aprovechada para el consumo humano.

Considerando que estamos en parte, ante un cambio gradual en las condiciones climáticas a nivel global, es posible que no veamos en muchos años, tal vez siglos, que se restituya la dinámica que muchos conocimos de niños. Es posible que no volvamos a ver temporadas extensas de lluvias y una reducción del calor, por lo que el agua debe ser empezada a ver como un recursos escaso, y su uso debe ser racionado, limitado y regularizado de una forma más estricta. Posiblemente a muchos no les gustará lo siguiente, pero el agua debería ser un recurso más caro (de forma progresiva, quien más consume, paga más), de ésta forma, el cuidado que se le pone a su uso se volvería mayor. Nadie desperdicia una botella de vino y la tira en el lavabo como si nada, con el agua, un recurso de más importancia, debería ser así, cada gota de agua debería costar lo que cuesta un artículo de lujo, de ésta forma, sería una obligación cuidarla cada vez más. El sistema de agua que llega hasta la casa, debería garantizar su inocuidad y su impecable estado para el consumo humano, de ésta forma se reduciría fuertemente el consumo de agua embotellada, que además de producir deshechos plásticos, pondría freno a la acelerada comercialización de éste recurso tan necesario para la vida humana en el planeta.