Por: Rolando J. Vivas

El personaje de “She-Hulk” tiene la “distinción” de ser uno de los últimos personajes que el genial Stan “The Man” Lee creó para la legendaria Marvel Comics. Eran los 80s y Kenneth Johnson, productor de televisión, había encontrado el éxito con programas como The Incredible Hulk (basado en el cómic de Marvel) y The Six Million Dollar Man (basado en la novela Cyborg del autor Martin Caidin). En México hablábamos del “Hombre Increíble”, protagonizado por el espectacular Lou Ferrigno, un tipo enorme que hacía ver realmente pequeño a Arnold Schwarzenegger. The Six Million Dollar Man se conoció cómo “El Hombre Nuclear”, un piloto de pruebas que es reconstruido de forma cibernética luego de un terrible accidente, y que el extraordinario Lee Majors (un astro de la televisión de los 80s) se encargaría de darle vida. Johnson buscaría expandir su fenomenal éxito creando un “spin off” o derivación del Six Million Dollar Man, y lo nombró The Bionic Woman, o la Mujer Biónica, con la hermosa Lindsay Wagner. El obvio paso a seguir se pensó sería crear una versión femenina de Hulk, por lo que la creación de She-Hulk fue más un tema de “proteger los derechos del personaje”, que un destello de creatividad por parte de Stan Lee. Algunos sectores ultra conservadores, temerosos del feminismo ya levantaron la voz y se quejaron de la supuestamente reciente tendencia de “feminizar” todo. Ignorantes, ésto ya se hacia con fines comerciales desde loa 80s, como Johnson nos lo dejó claro y el personaje creado por Lee tiene ya más de 40 años de existir.

Como siempre, Stan Lee buscó dotar al personaje de una profunda personalidad, y así creó a Jennifer Walters, una tímida abogada, prima de Bruce Banner, que debido a una urgente y accidentada transfusión de sangre, obtiene los poderes y la fuerza sobrenatural de Hulk, aunque en menor escala. A diferencia de Banner, que se transformaba de forma involuntaria en el gigante verde (no el de los chícharos) cuando lo hacían enojar, Walters podría transformarse en She-Hulk a voluntad, siendo capaz de controlar éstos cambios, y de retener una figura obviamente femenina, de imponente estatura y peculiar fuerza. Otro tema importante, era que mientras Hulk se convertía en una figura primitiva que actuaba por instintos básicos, contrastando con la super inteligencia de Bruce Banner, She-Hulk era capaz de mantener su inteligencia normal (¿menos testosterona quizás?), aunque en definitiva, la tímida y pequeña Walters, al transformarse en She-Hulk, adquiría una confianza en si misma que la convertía en un ser con mayor arrojo, valentía y decisión, de ahí, que en algún momento, Walters tomara la decisión de adoptar la identidad de She-Hulk de forma permanente. En lo personal me causa bastante conflicto cuando al personaje lo denominan “Hulka”.

Ahora el personaje de She-Hulk se une al universo televisivo de Marvel y de Disney+, sin duda un personaje que le va “como anillo al dedo” a la visión inclusiva de Disney, que ha promovido intensamente en los últimos años. Más de un desinformado televidente o comentarista casual denunciará el “feminismo” de Disney por “crear una versión femenina de Hulk”. La realidad es que cómo ya lo hemos comentado, She-Hulk ya existía desde los 80s, y obviamente es algo que tendría quie surgir en una compañía como Marvel y su política siempre presente de inclusión, que buscó dotar al personaje, de forma alegórica con el empoderamiento necesario a la mujer, para competir en iguales circunstancias con otros personajes masculinos. Imposible no considerar que en algún momento She-Hulk se integró a los Cuatro Fantásticos como reemplazo de The Thing, o La Mole como la conocimos en México, luego que durante la historia de The Secret Wars, The Thing decide separarse un tiempo de los Fab Four (no los Beatles) para reflexionar sobre su vida (una vez más…).

Lo mejor de la serie no serán precisamente los efectos especiales, que hacen uso de la tecnología CGI, o Computer Generated Imagery, o “imágenes generadas por computadora”. Esto es un factor que en el personaje de Hulk no se ha traducido de la mejor manera posible durante varias películas, a pesar de los avances de la tecnología. Quizá para muchos, sigue pareciendo bizarra aquella seríe de los 80s, con Lou Ferrigno usando una enorme peluca y pintado todo de verde, si consideramos que en aquella época el bodybuilding aún era un tema bastante underground, ver a Ferrigno en semejante condición física era impactante, si los niños de hoy lo vieran, seguramente morirían de la risa. Aún así, la primer película de la era moderna sobre Hulk, estrenada en el 2003, a pesar de ser dirigida por el destacado director Ang Lee, no se tradujo en una muy buena cinta, claro, Ang trató de abordar al personaje de una forma profunda, lo cual siempre se agradece, pero el escaso carisma del protagonista Eric Bana, no ayudó en lo absoluto a la profundidad que Lee quiso darle a la historia, los efectos no ayudaron, algunos señalaron al Hulk creado de forma digital mediante una computadora, como una especie de derivación del ogro Shrek, y muchos vieron la cinta como una especie de historia que imitaba a la clásica King Kong.

Para la siguiente cinta, el gran actor Edward entró en la jugada tratando de compensar el fracaso actoral de Bana, se buscó que el director no imprimiera una huella tan personal en la cinta y que se enfocara más a la acción, para esto, el director Louis Letterrier fue el elegido, aunque actor y director libraron una batalla mayor tras de cámaras. Norton se involucró de más en la dirección de la cinta, y al final, la duración de ésta superaba las dos horas, por lo que el proceso de edición se volvió bastante tortuoso, ademas de despertarla ira de Norton. El resultado de la cinta fue mejor que el de la anterior, pero para su estreno en el 2008, Marvel estaba decidido a que Norton jamás regresara al proyecto, por lo que se seleccionó al actor Mark Ruffalo para convertirse en el actor principal a representar al personaje en lo sucesivo, y aunque Ruffalo ha hecho un buen papel como Banner/Hulk, la realidad es que aún está en duda si Ruffalo podría cargar con el papel protagónico de una cinta de Hulk, por sí solo, fuera del contexto de los Avengers.

Pero para la serie de televisión de She-Hulk, la cosa es muy distinta, la actriz elegida para interpretar a la tímida abogada y a la super heroína, ha sido la canadiense Tatiana Maslany. Quizá uno pudiera haber pensado que hay muchas chicas con un desarrollo físico formidable y músculos enormes, gracias a años de bodybuilding, que seguramente podrían recrear a She-Hulk de una forma similar a lo que Ferrigno hizo en los 80s (La actriz Brigitte Nielsen fue candidata al papel en los 90s, aunque la película no se materializó). El problema con esa opción es que sería dificil ocultar esos músculos a la hora de interpretar a la diminuta abogada Jennifer Walters. La acertada decisión fue que se buscaría una actriz capaz de desarollar de manera eficaz ambas facetas del personaje y para su transformación a She-Hulk, el apoyo de la tecnología para modificar las imágenes sería fundamental. ¿Quién mejor que Maslany para desarollar un personaje con dos personalidades? Para los que no lo sepan, Maslany tuvo una época formidable como protagonista de la serie Orphan Black durante 4 o 5 años, interpretando un sinfín de clones con muy diversas personalidades (bueno, 14 clones para ser exactos), sin duda para Maslany, hacer un personaje con dos personalidades es cosa de niños. Y si a eso agregamos a la actriz Jameela Jamil como antagonista, las expectativas crecen.

Maslany no es precisamente una figura imponente, su estatura de apenas 1.60 definitivamente no la califica para los 2 metros de altura que despliega She-Hulk en pantalla, pero la tecnología sin duda ha sido pieza clave, para algunos, los efectos especiales resultan un tanto absurdos y casi caricaturescos, sin embargo, la capacidad dramática de Maslany es lo que se encargará de sacar adelante la serie llamada She-Hulk: Attorney At Law, en la que Maslany se encargará de dar vida a una introvertida Jennifer Walters y a una más extrovertida She-Hulk. Maslany ha manifestado su interés por el personaje, considerando la temática muy actual de las mujeres y factores como el empoderamiento, la necesidad de mujeres fuertes, la baja autoestima y la dificultad para aceptar sus cuerpos, seguramente Maslany y su experiencia para adentrarse en los personajes y darles una profundidad psicológica única, será su gran herramienta, más allá de la tecnología, para sacar a flote ésta bastante iconoclasta serie, que tomará gran inspiración en el aspecto de “drama legal” (defendiendo sujetos con súper poderes e incluyendo a otro abogado de Marvel, Matt Murdock, alias Daredevil), la comedia tipo Ally McBeal y del cómic original, su dinámica “metafísica”, en la que el personaje en ocasiones “rompía la barrera” del cómic para comunicarse directamente con los lectores (o con la cámara en el caso de la serie de televisión) o asumirse como un personaje de cómic, oro puro en manos de alguien como Maslany (y no una descarada copia, como muchos piensan de la serie inglesa Fleabag). Está claro el reto actoral para Maslany, pero no se pone en duda su fuerza histriónica para “cargar” con el enorme peso de la serie.