Lectura y Trascendencia

Por: Rolando J. Vivas

Leer es una de las cosas que más disfruto en mi vida, podría sentarme horas a leer un buen libro, o varios a la vez (lo cual suelo hacer) y no darme cuenta de que el tiempo pasa volando, es tiempo bien invertido después de todo, lo que he aprendido leyendo me ha servido mucho en la vida, también me encanta tomar una barra olímpica, cargarla con varios discos y moverla de aquí para allá, ya sea en mi casa o en el gimnasio, también me encanta escribir y escribir, como lo ya muchos lo habrán notado.

En muchas ocasiones me encuentro con libros increíbles, que no puedo parar de leer, empiezo a leer dos o tres al mismo tiempo y encuentro que se poco a poco los conceptos se van relacionando y voy haciendo conexiones entre ambos, es entonces cuando más disfruto de la lectura, hay momentos mágicos en verdad, en que me enfrento a alguna situación cotidiana en la que no he encontrado la mejor manera de cómo resolverla durante el día, y al tomar el libro en la noche y comenzar un nuevo capítulo me encuentro justo ahí con la respuesta, es como si el mismo libro me hablara a mí y sólo a mí, y la respuesta hubiese llegado de forma casi automática, a veces pienso, “si hubiese llegado a éste capítulo ayer, hubiera tenido la respuesta justo en el momento.”

Por alguna extraña razón, resulta siempre que el libro más reciente que estoy leyendo, es el libro más fascinante que he visto, podría aseverar ahí mismo, que es el libro más extraordinario que he podido leer, aunque al terminarlo, suelo encontrarme siempre con uno mejor todavía, cómo lo comentaba, un libro me suele llevar a otro y suelo decir que cuando leo un libro, hago “minería de datos”, voy apuntando las referencias y después voy conociendo nuevos autores y leyendo sus libros, así me pasó recientemente con el de Leo Piccioli, un investigador y escritor argentino que escribe sobre el “Disrupting Management”, o Gerencia Disruptiva, su libro “Soy Solo”, me resultó tan fascinante, tan adictivo que lo terminé leyendo en un par de días, la honestidad es la cualidad más empática que posee Piccioli, es imposible escapar al encanto de su sinceridad al ir relatando historias sobre su pasado laboral y su experiencia como gerente o líder de departamento o de una empresa, fue un libro que vi en los anaqueles de la librería por mucho tiempo y pensaba “seguramente es uno de esos libros de auto ayuda que me parecen nefastos”, bueno me equivoqué, se dice que no debes juzgar un libro por su portada, totalmente cierto.

Leyendo a Piccioli, me encontré con Santiago Bilinkis, otro argentino que escribe de forma regular en el diario La Nación, otro personaje extraordinario y que tiene un libro que hace poco empecé a leer y que resulta muy denso, Pasaje al Futuro, pero, leyendo a Piccioli me encontré también con un sujeto llamado Fred Kofman, también argentino (¿Pues que tienen éstos argentinos que resultan tan geniales y con una vocación tan visionaria?), asesor de desarrollo en Google, no poca cosa, y cuyos libros me he dado recientemente la tarea de leer, terminé de leer La Revolución del Sentido y acabo de comenzar la Empresa Consciente, ambos son libros brutalmente excepcionales, adictivos en extremo, en los cuales Kofman, todo un “crack”, habla sobre el liderazgo trascendental, si Piccioli nos mostró la entrada y se veía fabulosa, Kofman nos lleva a lo más profundo del concepto y resulta totalmente extraordinario, la búsqueda del sentido (concepto originado por el genial Viktor Frankl) dentro del contexto de la empresa, la orientación de cada uno de los miembros del equipo, y su principal misión: ganar; el cómo comunicar esa misión trascendental a cada uno de los miembros del equipo, la tan difícil y necesaria tarea de crear una cultura dentro de la empresa que nos ayude a resolver los conflictos de la mejor manera.

Muchas veces lo he señalado, cuando me dicen “Tú si sabes comunicar”, la verdad es que me siento aún en “pañales”, cómo solemos decir, apenas en los inicios de como quisiera comunicarme realmente, me ha costado mucho trabajo y poco a poco he ido mejorando, considerando que mi naturaleza es más introvertida, pero los avances han sido buenos, la meta es poder llegar a esos niveles que comenta Kofman, a poder inspirar, y empoderar a los compañeros de trabajo, a ayudarlos a encontrar ese significado, ese camino a la trascendencia que crea una cultura poderosa y que nos vuelve mejores profesionistas y mejores seres humanos, al final, ser mejores comunicadores nos ayuda a ser mejores seres humanos, y a poder ayudar más a nuestros semejantes.

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