Colorful school supplies on wooden background with copy space

Por : Rolando J. Vivas

En éste momento no viene a mi mente ninguna otra cadena de papelerías cuando yo era niño, más allá de El Guerrero (tal vez Hemsa), esa empresa había llevado el concepto de papelería a otro nivel en temas de productos y servicio, así que era imposible no acudir a ellas cuando se trataba de surtir los útiles escolares cada año, El Guerrero había logrado convertirse en un gigante por encima de aquellas viejas papelerías de colonia, consiguiendo fuertes contratos con empresas y con gobierno para surtir gran parte de sus requerimientos, posiblemente, la empresa no manejó muy bien los cambios generacionales al interior, ni los cambios externos en los mercados, y fueron perdiendo ventajas competitivas, al grado de que a casi 60 años de su fundación, se habían vuelto irrelevantes, así, nuevos jugadores en el sector como Office Depot, Office Max y Marchand, del grupo Gigante, y ADOSA, entre otras, se habían posicionado fuertemente a novel nacional en el sector de materiales escolares e insumos de oficina, los primeros con una modernización tremenda en sus sistemas y servicios y los segundos con esquemas novedosos para abatir costos y ofrecer precios bastante atractivos, así, empresas como El Guerrero y Hemsa, poco a poco fueron perdiendo terreno, incapaces de adaptar sus modelos a la modernidad y convirtiéndose en meros objetos de nostalgia.

Se seguro que el mundo de los útiles escolares y los insumos de oficina, se han visto forzados a avanzar a la par del vertiginoso avance de la tecnología en nuestro mundo, y teniendo que responder también a las nuevas demandas ambientales, cada vez más importantes, y por ello, éste sector está obligado a seguir innovando con el fin de no quedarse atrás, ¿Qué será de éste sector cuando lleguemos a condiciones de “cero papel”, algo no muy lejano? ¿Están listas éstas empresas para una fuerte transformación de su segmento? El caso Kodak podría ser una lección importante para éstos negocios, para entender y acelerar su transformación y pensar que no todo es temporadas escolares o ventas a grandes corporativos en el país, sino que ahora tienen que pensar en cuáles serán sus productos y servicios a ofrecer en un futuro incierto incluso para sus propios clientes, en el que gradualmente desaparecerán las oficinas y seguramente en las escuelas los instrumentos tecnológicos reemplazarán las plumas, los lápices y el papel, otra vez, ya no estamos muy lejos de ese escenario.

La pandemia actual, sabemos que ha sido un gran acelerador de muchas cosas, no somos los mismos que hace un año, ni nuestro entorno, y muy seguramente cuando salgamos de ésta situación, el mundo entero se habrá transformado por completo, el “home office” ya no es un tabú, sino que se ha vuelto una opción viable de trabajo, que seguirá avanzando, así como el “home schooling” y el uso de instrumentos como tablets, Ipads o lap tops para clases en línea, hoy en día, esto ha puesto contra las cuerdas a los gigantes de la papelería, mañana podría ser Amazon, o simplemente la desaparición de oficinas y escuelas cómo las conocíamos, de ahí, la relevancia para éstas empresas, de empezar a ver hacia el futuro de forma imperativa, identificando las tendencias a seguir en el sector, cómo los servicios de impresión (incluyendo impresión 3D y sus consumibles) y digitalización de documentos aun nivel totalmente personalizado, el servicio en línea y la venta de instrumentos para esto, equipos de cómputo personal de última generación, la venta de muebles ergonómicos para oficina “en casa”, en los que se consideren los espacios y la versatilidad de éstos, y obviamente el comercio electrónico, que asegure que ya no lo que se necesite en la oficina, sino lo que se necesite en casa para trabajar o estudiar, sea llevado directamente hasta las puertas del usuario, así de grande es el reto, y así de grande es el riesgo inminente para éste sector.