Por: Rolando J. Vivas


Luego de que la llamada “Ley Bartlett”, fuera rechazada el fin de semana pasado en la cámara de diputados, el presidente se apuró a buscar que se aceptara una ley de protección al mineral conocido como litio, dicha ley, aprobada hace unos días prohibe otorgar concesiones para la explotación del mineral a empresas tanto nacionales, como extranjeras, quedando la explotación de éste, solamente en manos del gobierno, de quien de sobra sabemos son pésimos empresarios. Una aparente victoria del oficialismo, luego de la derrota histórica del fin de semana, en que por primera vez en la historia del país, una iniciativa de reforma constitucional por parte de un presidente, es rechazada de forma contundente. Digo aparente, ya que, el litio ya está de antemano protegido por el artículo 27 de la Constitución Mexicana que señala que todos los recursos naturales son propiedad de la nación. Así que básicamente, ésta supuesta victoria del oficialismo, no es otra cosa que una simulación. Un acto simbólico que pareciera servir para distraer la atención de la derrota recibida.

La “ley de la industria eléctrica” que se pretendia aprobar el fin de semana, otorgaba a la Comisión Federal de Electricidad, la facultar de producir más del 50% de la energía eléctrica en el pais. De sobra sabemos la falta de capacidad de la CFE, así como el atraso tecnológico en la generación de energía, ña cuál usa de forma extensiva carbón y combustóleo para su generación. La ley propuesta de reforma, de haber sido aprobada, hubiera atentado fuertemente contra la competencia y el libre mercado, y por consecuencia la posibilidad de reducir costos al consumidor, así como poner en riesgo el abasto suficiente para todo el pais y la industria, y por si fuera poco, la posibilidad de generar más electricidad mediante energías limpias y cada vez generar menos contaminación.

El oficialismo hoy celebra una supuesta victoria al “proteger el litio” y asegurarlo como “patrimonio” de la nación, la realidad, ya la sabemos, desde antes, ya lo era. En México han sido detectados grandes yacimientos de litio, algunos dirán que los más grandes del mundo, aunque al día de hoy, éstos han sido hallados en el área comprendida entre Argentina, Bolivia y Chile. Bolivia, ha utilizado precisamente su “abundancia” de mineral, como un capital político, como una gran promesa del futuro, que debe ser defendido a ultranza por un partido ultra nacionalista, el cual, denuncia que cualquier ingerencia extranjera, es para “robar el litio”, que “es de todos los bolivianos”. Al día de hoy, Bolivia no figura como uno de los principales países exportadores de éste mineral. Australia, Chile, China y Argentina, son los que ocupan éstos lugares. En el caso de Bolivia, el país no cuenta ni con la tecnología, ni con el expertise para extraer el mineral, el cual permanece en el subsuelo sólo para usarse como herramienta política.

Países como Chile, Australia, EEUU, China, Rusia e Indonesia, son considerados las grandes potencias mineras del mundo. En América Latina, Chile destaca por su vocación de explotación minera que los ha situado como uno de los paises más ricos y desarrollados del continente. Para lograr convertirse en potencia exportadora de litio, Chile ha invertido más de 15 años en desarollar toda una industria con la tecnología y la capacidad de competir contra gigantes como Australia y China. En el caso particular de Chile, ha sabido aprovechar éste mineral por ya más de 10 años, y seguramente lo seguirá haciendo 10 más. En el caso de Bolivia, sin éste desarrollo, tardará una década para poder explotar plenamente esa riqueza bajo el suelo.

El litio es un material fuertemente demandado por su capacidad de almacenaje de energía eléctrica. Utilizado, al igual que el cobre, otra fuerte exportación chilena (la principal, de hecho), en la industria automotriz, la cual en su migración hacia vehículos eléctricos, demanda cada vez más litio y cobre. Aún así, el litio no es un material perfecto. A pesar de dar un buen resultado en teléfonos móviles y aparatos electrónicos, su capacidad de almacenaje sigue siendo insuficiente para las demandas de auto eléctrico, el cual sigue buscando otras soluciones de mayor capacidad y menor volumen, lo que hace al litio, un mineral necesario para el momento, pero que podría ser reemplazado rapidamente por otros materiales, ésto además de que el proceso de extracción requiere tiempos largos de ha un año y medio para obtener el material en la forma requerida.

La demanda de litio continúa al día de hoy en constante crecimiento, para el 2030, en que muchos países se han puesto como meta, sustituir los autos de combustión interna por autos eléctricos, la gasolina y el petróleo, irán en pleno declive. Si avanzan los planes de generación de energía mediante plantas nucleares, es posible que el carbón, la gasolina y el petróleo sean cosa del pasado y potencias petroleras como Venezuela, Rusia y Arabia Saudita, se queden con grandes reservas petroleras que ya no tendrán valor. En el caso del litio, al día de hoy, es una preocupación como manejar de la mejor manera posible su oferta y su demanda, por ello Elon Musk, CEO de Tesla busca afanosamente como involucrarse en temas como la minería y explotación del litio. A pesar de esto la visión de Musk va más alla, sabe que el litio es algo temporal y derivado de esto anuncia que para el 2024, los autos eléctricos de Tesla, empezaran a sustituir las baterías de litio por baterías de hidrógeno de alta potencia, como Toyota ya ha empezado a hacer. Esto podría ser el fin del reinado de litio en menos de 10 años. 10 años que le vendrán muy bien a Chile, pero que dejarán a Bolivia con una “gran riqueza” sin explotar bajo sus suelos y que ya no valdrá mucho.

Luego de años de escepticismo ( y de intereses personales), el mismo Musk ha admitido que, el futuro es el hidrógeno, más allá del litio, que es el presente a corto plazo. Para México, que apenas entraría a esa curva de aprendizaje de 10 años, pensar en el litio como el nuevo “oro”, sería un grave error, una ilusión y seguir la trampa en la que ha caído Bolivia, que a pesar de contar con grandes yacimientos del mineral, no podrá explotarlo en tiempo. Musk es un hombre de negocios, pero también un arriesgado y despiadado jugador de casino, se ha involucrado en temas como las criptomonedas, comprando grandes cantidades a bajo precio, “calentado” el precio y despúes vendiéndolas a altos precios. Lo mismo parecería estar haciendo hoy con Twitter. El litio, en el cual ha invertido Musk últimamente y que promueve afanosamente en Twitter, es la última jugada de casino de éste hombre. Esa sería la razón por la cual, en mucho tiempo anunció al litio como la próxima “gran cosa”, pero hoy sabe que, no sólo está próximo el reinado del hidrógeno, también el de la pila de iones de sodio. Quien piense que por tener litio hoy en el subsuelo, tiene el futuro asegurado, tiene una visión muy corta, y pero aún, un conocimiento nulo de la velocidad a la que suceden los cambios tecnológicos.