Por: Rolando J. Vivas

Algunos todavía podemos recordar esos establecimientos conocidos como Blockbuster en donde la renta de películas en VHS nos permitía disfrutar del cine en casa, en em algún momento, Blockbuster llegó a tener más de 9,000 puntos de renta en el mundo, aunque en pocos años, el negocio se fue a la quiebra, prácticamente a la par de la llegada de internet y las plataformas de streaming, en su momento, la dirección de Blockbuster dejó ir la oportunidad de comprar a Netflix, cuándo ésta era aún una empresa en crecimiento, hoy en día, el último Blockbuster del mundo se encuentra en Oregón, en los EEUU y es la curiosa sede del último experimento de ésta empresa, en el que en conjunto con la innvadora empresa de hospedaje Airbnb, se alquila el local  (cómo módulo desinfectado para pasar la cuarentena) por una noche con barra libre de películas, series y juegos de video de los que aún quedan en sus estantes (además de pizza gratis), ésta es una anécdota importante (incluyendo el fantasma que se dice habita el local) en épocas de la pandemia en qué ningún negocio debiese sentirse tan confiado, como para no empezar a innovar durísimo para poder sobrevivir a la crisis económica derivada del desafortunado fenómeno mundial del COVID.

Podría asegurar que el cine es uno de los espacios más tradicionalistas dentro de nuestra cultura y sociedad, poco o nada ha cambiado en las salas de cine desde que éste empezó hace más de 120 años, una pantalla gigante, una sala oscura y asientos para el público, prácticamente éste espacio se ha mantenido igual por más de una década, por lo que podemos afirmar que la innovación no ha sido puesta plenamente en despliegue en ésta industria, pero, cómo ya sabemos, en el mundo de los negocios se trata de innovar o morir, como mencionaba en su excelente libro, el periodista Andrés Oppenheimer, y durante la pandemia, es que se ha puesto a prueba la capacidad para innovar de ésta industria en el país, que parece no haber reaccionado a tiempo, motivo por el cuál, su situación económica se ha vuelto precaria tras ya casi un año de cierres de sus salas, con cuantiosas pérdidas por más de 13 mil millones de pesos para empresas como Cinépolis y Cinemex, con más de 30 mil empleados al inicio del 2020.

El cine es un espacio que suele disfrutarse en familia o con amigos (aunque confieso que en ocasiones he asistido solo cuando estoy de viaje en alguna ciudad), y que por la naturaleza de su infraestructura, en ocasiones se presta para contagios en temas de enfermedades respiratorias, una sala cerrada y oscura, una multitud y un sistema de climatización que recircula el aire, en ocasiones cuando acudía a ver alguna película, y notaba que una persona tosía o estornudaba a mi lado, sabía que era una señal de que sin duda me enfermaría, por eso no solía frecuentar éstos lugares cuando estaba enfermo, por respeto y cuidado a los demás, y es aquí, donde entra el sentido de empatía hacia los clientes, que debiese emanar de quienes dirigen éstos negocios, considerando que parte de su negocio es el bienestar de quienes acuden a éstas salas, yo me preguntaría, cuántos de éstos han adoptado medidas verdaderamente importantes para prevenir contagios? Para hacer sentir a la gente realmente seguras, como han hecho en restaurantes, por ejemplo? He visto autobuses de personal instalando mamparas divisorias entre los asientos con el fin de proteger a la gente, el uso de materiales especiales en salas de espera, para evitar en la medida de lo posible los contagios, pero no he visto ninguna de éstas acciones en las salas de cine, parecería que éstas empresas sólo se cruzaron de brazos a esperar a que la pandemia terminara, y cuando vieron que ésta no se iría en unos meses, sólo se paralizaron por el pánico, incluso iniciando despidos masivos para buscar sobrevivir.

En otras partes del mundo, hemos visto cómo salas de cine se han adaptado introduciendo asientos modulares, con el fin de poder facilitar la movilidad y la distancia dentro de la sala, y materiales especiales para prevenir el contagio por contacto con éstas superficies, pero ésto aún no ha sido visto en México, ni siquiera el tema de las mamparas entre asientos ha sido algo que hayamos podido ver, y es precisamente esa falta de sentido de urgencia y empatía con sus clientes la que podría estar llevando a las salas de cine del país, a un cada vez más negro futuro, y es que éstos lugares se niegan a evolucionar o a empezar a ofrecer nuevos servicios que podrían proporcionar a sus clientes una experiencia nueva y más segura en épocas en qué la salud y la seguridad, son prioridades.

Las salas de cine, ya de por sí eran negocios de fin de semana, con grandes espacios de tiempo con muy poca afluencia, espacios que pudiesen ser ocupados exhibiendo eventos deportivos, rentándose para presentaciones de libros, o incluso, para fines educativos, recuerdos un museo en la ciudad de Monterrey, que ante las pocas visitas de gente, rentaba su espacio exitosamente para graduaciones, así que no podemos olvidar que empresas como Kodak, Nokia o Blackberry, sucumbieron al no estar al pendiente del mercado, de las nuevas tendencias o a ser realmente empáticos con sus clientes, éste pudiera ser el escenario del cine en el país, ante una pandemia que parece no cederá hasta finales del presente año, y si negocios como Oxxo se durmieron en sus laureles y vieron sus ventas caer drásticamente durante al año pasado e inicios de éste, las salas de cine podrían tener un futuro aún mucho peor.

Restaurantes, bancos y otros comercios se han reinventado durante la pandemia para poder sobrevivir y salir adelante, siguiendo el ejemplo de la digitalizada economía china que se mostró reisliente ante el embate de la pandemia, así que porqué las salas de cine no? Ésto considerando que incluso la industria de las televisiones pronto incluso dejará de producir televisiones para migrar al “futuro”, la televisión láser, o cañones de protección que permitirán ver tus programas favoritos prácticamente en donde sea, así que, no es éste el momento imperativo para que el cine como lo conocíamos, cambie?y es que hasta centros comerciales y restaurantes han abierto espacios al aire libre para proyección de películas, entonces porque las salas de cine no han podido reaccionar? Los modelos de suscripción, los estrenos en exclusiva y las salas de renta sólo para una familia, las sesiones exclusivas para gamers, proyección de eventos deportivos (tipo palcos, sólo unos cuantos), ya debiesen ser prácticas puestas en marcha por éstos negocios con el fin de encontrar nuevas formas de generar ganacias y tal vez nuevas direcciones a seguir en el futuro, los empresarios de las salas de cine no debiesen quedarse con las manos cruzadas, un momento único para la innovación y la reinvención se les está escapando y ésta podría ser su oportunidad para salvar y renovar una parte tan importante de nuestra cultura y esparcimiento, que incluso los podría “vacunar” contra la piratería o el streaming, que siguen siendo amenazas continuas y latentes que podrían acabar con las salas de cine de forma incluso de forma permanente.